top of page

Osos al oeste de Chiclayo

  • henrygru0
  • Apr 6, 2021
  • 4 min read

Updated: Apr 9, 2021

Por unos pocos meses cuando era pequeño los cartones de leche mostraban, en la parte de atrás, el dibujo y una descripción de especies de animales venezolanos en peligro de extinción. Frente a mi en las mañanas un plato con una de las arepas gigantes que Carmen me preparaba, un vaso de chocolate frío y yo hipnotizado con el cartón de leche Carabobo leyéndolo mientras desayunaba. Las tortugas arrau, el caimán del orinoco, manatíes, y yo queriendo saber mas (la impotencia de la era pre-internet), queriendo verlos de cerca y en vivo (muriéndome de ganas de darles un pedacito de mi arepa). De todos los animales que aparecían en la serie había uno que me interesaba en especial, que por alguna razón -que hasta el dia de hoy desconozco- capturaba mi imaginación, recuerdo perfectamente el dibujo en blanco y negro de aquel oso Frontino, "el único oso de suramérica", parado en dos patas viendome a los ojos. A partir de allí siempre le seguí el rastro al Tremarctos Ornatus, siempre pendiente de cualquier noticia que apareciera, una afición íntima (poca gente la entendía o la entiende), me emocione cuando descubri que habia una pareja de ellos en el zoológico de Washington y los visité varias veces cuando vivi alla, me escribí con un tal Denis Torres en Venezuela quien se dedicaba a contar y proteger los osos, le seguí el rastro a los osos frontinos del zoológico de Punto Fijo, lei y relei la parte del relato de Hiram Bingham de cuando llega a Machu Picchu y se tropieza con tres osos merodeando las ruinas. Por años atento de reojo hasta que este jueves en Lima paseando por un centro comercial frente a mi hotel me tropecé con una foto de un oso inmenso (oso de anteojos le dicen aquí) en un puesto de promoción turística. Pregunto por el oso, por supuesto, y me cuentan de la reserva ecológica de Chaparrí. Resulta que a dos horas de Chiclayo en el norte de Perú hay una reserva forestal, uno de los pocos bosques secos que aún quedan en la zona, donde se encuentra el único centro de rehabilitación de osos frontinos y donde además hay una de las últimas poblaciones de osos salvajes. Al dia siguiente llame temprano a la reserva y reserve un cuarto en un pequeño ecolodge que construyeron para hospedar visitantes, compre un buen par de binoculares y un pasaje de avión. Chaparrí es un lugar maravilloso. Fundado por las comunidades locales hace unos 10 años, se ha convertido en un modelo de conservación ambiental. Con poco más de 34,000 has, es probablemente el último refugio de bosque seco donde aún vive el oso frontino (se calcula que en toda sudamérica quedan no más de 4,000 osos muy dispersos entre Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), Chaparrí es además un paraíso para las aves con más de 230 especies residentes muchas de ellas endémicas. La pava aliblanca, por ejemplo, se creyó extinta por casi 100 años hasta que en los años 70 se descubrió una población muy pequeña en el norte de Perú. Hoy quedan apenas 300 pavas de las cuales más de 70 viven en Chaparrí -y se montan en la mesa a almorzar con uno-. Zorros, pumas, pecaríes, venados, cóndores, infinitos colibríes...y un paisaje seco y maravilloso de cactus, flores y algarrobos. La noche del sábado, mi única noche allí, no había más huéspedes en el campamento así que tuve toda la atención de Lucila -mi guia- y los dos guardaparques. Largas caminatas, larguísimas, en la mañana y en la tarde buscando pájaros y siguiéndole el rastro a los venados. Me mostraron los animales que han rescatado -la mayoría de ellos fueron mascotas- y que pronto liberaran en el bosque. Hay 8 osos frontinos y un pequeño bebé "Pierre" que nació hace casi un año. Me quede hipnotizado de nuevo, como en mis desayunos hace 30 años, viendo a Pierre y "Cholita", su mama, jugando a medio metro de mí -un tercio de metro, tal vez 15 centímetros-. Pierre y Cholita casi posando mientras yo les tomaba fotos, me quedé muy quieto escuchando su respiración. En la noche Joel, uno de los dos guardaparques, me llevo de paseo a buscar búhos y tarántulas. Joel, doolittle peruano, le hablaba con los búhos: trrrrri trrrrrri y ellos le respondian volando hacia nosotros; y luego puuuu puuuu para que viniera otro distinto de otra especie y al rato escuchábamos de vuelta puuuuuu puuuuu y el búho en una rama a nuestro lado. Tarantulas muy peludas al borde del camino, infinitas estrellas en el cielo, serpientes y todos los ruidos de la noche, ese escándalo que arrulla. Ayer en la mañana fuimos muy temprano a ver el "baño de los colibríes", un estanque muy cerca del comedor donde montones de colibríes ( o colibris) van a socializar, a tomar agua y bañarse, a batir las alas como si la gravedad fuera cosa de otros. Algunas horas meciéndome en hamaca (he refinado el arte del hamaqueo), leyendo y persiguiendo pájaros con mis binoculares, un buen almuerzo y de vuelta al aeropuerto de Chiclayo para conectar a Nueva York vía Lima. Sentado ahora en NY todavia tengo la mente en Chaparrí, pienso que tal vez haya sido Cholita la del dibujo en el cartón de leche Carabobo, estoy listo para ir de excursión al Orinoco a buscar a ese manatí que también me miraba.

 
 
 

Comments


IMG_2740 (1).jpg

Señor Grumberto

Soy adicto al chocolate, los viajes y reir sin parar. Adoro a mi cubana y nuestros hijos, a Camila mi primogénita, fiel amigo, amigo de mi hermano. Soy glotón y devoro páginas. Vivo cada día como el primero de mi vida!

 

Quieres leer mis crónicas?

Thanks for submitting!

© 2023 by Going Places. Proudly created with Wix.com

  • White Facebook Icon
bottom of page